... quisiera saber qué puedes hacer con ella...

domingo, 5 de agosto de 2012

Estaba viendo los juegos olímpicos...

Estos días mi lado deportista frustrado me ha hecho ver los juegos olímpicos. Me ha gustado ver tanta competencia y adrenalina junta. Lamentablemente a Chile no le ha ido tan bien, excepto a Tomás Gonzalez, que con un cuarto lugar en gimnasia en suelo ya empezará a hacer sonar el nombre de Chile en los oídos de algunos... y hay esperanzas en él para mañana en salto... ojo!

De todas formas he visto bastantes competencias y les hago barra a los que me tincan. Es impactante ver a un atleta correr tan rápido con prótesis de piernas; a una mujer jugar tenis de mesa con sólo una parte de su brazo derecho y el izquierdo completo; oir testimonios de superación de varios de estos deportistas que son verdaderos guerreros de la vida. En sí el deporte es sano... fortalece no sólo la musculatura y la capacidad física de un ser humano, sino que entrega valores que le servirán para toda su vida y para cada etapa de ella. Por ello es lindo verlos competir y hacerles barra, y más aún festejar con ellos las victorias. Hay tanto sacrificio detrás que cuesta hasta imaginarlo.

Realmente son máquinas, los veo correr, saltar, hacer piruetas en el aire, nadar a una velocidad increíble, volar casi... me asombra la capacidad del cuerpo humano para hacer cosas, y me asombra que ellos hayan podido hallar la forma de sacarle el mejor partido. Admiro que siendo generalmente gente joven, hayan hecho tantos sacrificios por llegar a ser lo que hoy son, por llegar al nivel al que han llegado hoy, y por luchar para mejorar aún más. Los admiro además porque en mi caso siempre me costó un poco (un poco harto) la gimnasia, y para los deportes era un poco... penquita.

Cuando niña me hacían pasar por una barra un poco alta en educación física para hacer equilibrio, y yo me ponía a llorar porque me daba miedo caerme (tendría unos 4 años?); la rueda nunca aprendí a hacerla, la invertida pucha que la practiqué con colchones en mi casa para que resultara, pero lo único que logré fue que el profe me tomara mejor los pies y me tirara pa arriba; la famosa voltereta hacia adelante me salía (menos mal), y la que es hacia atrás me salió con sangre sudor y lágrimas (literal, aprendí lesionándome el cuello) y fue mi gran logro en gimnasia. Una vez que me subieron a una barra... mmm me tuvo que bajar el mismo profesor porque no me pude mover más (fue un triste espectáculo); y las veces que debía saltar el cajón yo sólo tenía como meta poder subirme a él y quedarme arriba, porque con tanto miedo que le tenía ni intentaba saltarlo (ese era otro triste espectáculo). En fin... la gimnasia no era lo mío y lo supe desde que era una bebé, así que al final mis notas en educación física eran sólo por esfuerzo (y vaya que me esforzaba!).

En deportes... lo mismo casi, me daban miedo los pelotazos, arrancaba de las pelotas y de los golpes fuertes, no era lo mío ese tipo de cosas. Jugué volleyball por obligación y creo que no lo hice tan mal, pero no me entusiasmaba, lo hice por notas en su tiempo en el colegio. No me destacaba en deportes ni nada de eso. Claro que corría, hacía abdominales, dorsales, y bla bla todas esas cosas que te obligaban en educación física, pero la sufría... muuucho. Es por eso que cuando salí de cuarto medio nunca más moví un dedo ni me estresé por esas cosas, porque entiéndase bien... a mí la gimnasia y el deporte junto con el ejercicio físico ME ESTRESABAN.

Pero resultó que, cuando habían pasado ya 10 años desde que había salido de cuarto medio, me di cuenta de que el ejercicio era necesario para mí... y cómo me di cuenta?, pues... a pesar que siempre fui delgada, la flacidez estaba empezando a atacarme, y cuando caminaba en bikini en la playa las piernas se movían como jalea levemente, lo cual es incómodo, te sientes mmm... flácida; además, me empezó a pasar que, cuando subía una escalera muy larga, llegaba con la lengua afuera arriba, lo cual no estaba tan bien. Es cierto que pese a que no hacía ejercicios, igual caminaba bastante y trataba de subir escaleras en vez de tomar un ascensor o escalera mecánica, pero no es suficiente... no, amigos míos no basta, aunque la publicidad diga lo contrario. Mi actividad física era escasa pese a todo eso, y debía hacer algo al respecto, más aún cuando me habían ya advertido que tenía tendencia a la insulino resistencia y algo alto el colesterol (por chancha nada más). Es que pasa que, cuando eres delgado por naturaleza, tienes la bendición (o no será bendición?) de poder comer sin engordar y no te alimentas bien, porque no engordas... pero ojo! no porque no engordemos nos alimentamos bien... y yo era re wena para comer su comidita chatarra... tan golosa que salí.

Después de diez años semi sedentarios tomé la desición de moverme como debía y me inscribí en un gimnasio, lo cual me ha hecho bastante bien y me tiene además tranquila porque siento que estoy haciendo algo bueno por mi salud. Es notorio cómo el ejercicio hace que tu organismo libere endorfinas, porque te sientes tan bien y feliz cuando estás en ello; botas estrés, te sientes más livianito... son cosas muy positivas que yo antes no había notado cuando era chica y me obligaban a hacerlo en educación física. Quizás los profesores de educación física deberían enfocarse más en enseñar el amor al deporte, más que hacerlo sentir como una especie de castigo. Uno descubre todo un mundo de beneficios que tiene el ejercicio físico cuando te abres a él. Me pasó a mí que fue como un viejo odioso... te da lata acercarte porque es denso el viejito, pero cuando lo vas conociendo te das cuenta que tenía un buen corazón.

Después de casi 1 año de gimnasio me he podido dar cuenta de cambios en mi cuerpo obviamente... gluteos más firmes, abdomen aún más plano que antes (todo está en tener abdominales fuertes y poca grasa), brazos más firmes, piernas más firmes (ya no se mueven tanto) y mejor resistencia física. Era delgada antes de empezar en esto de los ejercicios, pero ahora estoy más tonificada y en mejor forma física. Me gusta lo que veo en el espejo (vanidosa!), y me gusta eso porque me hace más desinhibida, lo cual es excelente para esos momentos de intimidad. La idea es no apagar las luces, la idea es lucir lo que tienes, no?. Hay que aceptarse, respetarse... y quererse... para que otros te acepten, te respeten, y te quieran.
 
No seré una deportista de alto rendimiento como estos verdaderos guerreros en los juegos olímpicos, pero tengo lo mío... le pongo empeño a la cosa, y me hago el ánimo para ejercitarme; así espero tener buena salud hoy y principalmente a futuro. Hasta el momento ha valido la pena, y por eso seguiré yendo... soy perseverante en lo que emprendo y eso me encanta.

Cuánto duraré?... lo que sé es que cuando dejo de ir por un buen tiempo, lo extraño.



Hasta la próxima... ah! y no se olviden de elongar si hacen ejercicios...




Beso...




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